Un paseo por la villavesa...
Disitingo un abuelo con una mujer joven acompañados de un bebé. Ambos mostraban su incredulidad sobre David Fernández Ortiz, el personaje elegido para representar a España en Eurovisión:
- No se cómo Zapatero deja que hagamos el ridículo de tal manera- expresa indignado el abuelo.
- Pedro- le dice la mujer. Es alta, de tez morena y resaltan sus ojos azules con su cabello rubio- lo importante no es el tema que se elige, sino si la música y la letra son pegajosas. Ya ves que han puesto esta melodía para venderla en los teléfonos móviles.
- Sí, pero si gana será el colmo. No se respeta ya la buena voz sino la desvergüenza de actuar en público y hacer el ganso- responde el anciano con cara de pocos amigos.
- Es cierto, ¿pero recuerdas los ganadores del año pasado?
Y aquí finaliza la conversación de Eurovisión. El abuelo no tiene ganas de discutir y le da toda la razón a la que debía de ser su hija.
A pesar de los distintos diálogos que se pueden atender en la villavesa, el ambiente parece estar apagado. Existen pequeñas murmuraciones y charlas, pero el entorno que se respira parece de calma y serenidad. Ese ‘silencio’ resalta dos o tres tertulias que captan la atención del público. A mi lado dos niñas discuten acerca del retraso de las villavesas y su influencia en el colegio a la hora de imponer castigos. Pero este diálogo carece de fundamentos y de interés, así que pronto se ve ahogado por la discusión que siguen manteniendo ‘las dos señoras de Zapatero’.